miércoles, 12 de mayo de 2010

Deuda (a)morosa

"...que no voy a permitir que un juez defaultee la deuda, ya la defaulteó otro presidente..."
"Vamos a pagar, vamos a hacer honor a esas deudas que otros contrajeron, esos mismos que hoy no quieren que paguemos y recurren a jueces que parecen que estuvieran alquilados. Me cuentan que la jueza que hoy ordenó la medida cautelar es la pareja del juez Marinelli, el que actuó en la anterior contra el Fondo del Bicentenario, y luego hablan de matrimonios presidenciales, por Dios."

Esto lo dijo el 04/04/10 (por cadena nacional) en el acto de licitación por la obra del Plan Maestro del Rio Salado Tramo 3 y lanzamiento del Plan Federal del Bicentenario de Ganados y Carnes.
Ya es bien conocido el amor que nuestra oradora en jefe le dispensa a los miembros de los otros poderes cuando osan contradecirla. Y también es conocida su pericia para crear lenguaje inexistente. Además del despropósito de pensar que un juez que ha dictado sentencia conforme a derecho pueda ocasionar el incumplimiento en el pago de las obligaciones del Estado, se propuso conjugar su nuevo verbo-chiche "defaultear": yo defaulteo, tú defaulteas...en fin, nosotros defaultearíamos.
Y en el segundo párrafo nos demuestra que, además de constituir una expresión de desacato que la pondría a las puertas del juicio político, su tendencia a utilizar datos de la vida privada ajena como expresión de sospecha (y por cadena nacional) es mucho más que preocupante. Que lo haga una chusma de barrio, bueno...pero se trata del titular del Poder Ejecutivo Nacional ejerciendo sus funciones.
Estimado lector, escúchela y cóbrele:

4 comentarios:

CGL dijo...

No, si no hay dudas... Sufre, entre otras cosas, de incontinencia verbal...

miguelnielsen dijo...

Yo me crié en un barrio en el que abundaban los inquilinatos que es una manera elegante de decir los conventillos, lugares de convivencia obligatoria y de discusiones frecuentes. Allí las mujeres se sentaban rodeando el receptor para escuchar el radioteatro (vulgo la novela), tomar mate y cuando aparecían los avisos, aprovechar el tiempo descuereando a alguna vecina no presente. Era casi un ritual de cumplimiento obligatorio que después de enojarse con el villano del relato - que se enojaban en serio y hasta lo insultaban - se la agarrasen con las andanzas o malandanzas de alguien, en lo posible mujer, a la que le daban y le daban hasta que se reanudaba la acción. Hace tiempo que le encuentro a nuestra Presidente similitud con aquellas matronas de cerebro corto y lengua larga, pero nunca hasta este discurso de tono amarillo esa similitud se me había hecho tan evidente. Parece arrancada de mis recuerdos de infancia hasta en la figura.
No tengo la más pálida idea del lugar en que se crió nuestra querida Cris, pero aquella obra de Vacarezza "Tu cuna fue un conventillo" se le adapta a la perfección. Teniendo, como tiene el tejado de vidrio, sería cuestión de que deje de arrojar piedras a los techos vecinos. Por su seguridad, digo.

Anónimo dijo...

"Chusma de barrio" la presidente?, mmm, creo que hasta ese apelativo le queda chico.
Solo en nuestro país, se permite a un jefe de estado, caer tan bajo sin siquiera quedar al borde del juicio político.
Es en verdad un papelón parlanchín esta señora. Pensar que nos representa por el mundo, mejor dicho, hace que el mundo se ria de nosotros.
Sofy

Mimí de Suiza dijo...

Hace muchos años, alguien me comentó que los funcionarios que gestionan un crédito para la República Argentina, sospecho que una presidente podría hacerlo, reciben una comisión.
Para recibir créditos de la banca mundial, Argentina tendría que pagar primero algo de lo que debe, y recién entonces podría pedir créditos, recibiéndolos.
Si lo plantemos así, la señora Cristina, la tolosita, tiene mucho interés en pagar: "Vamos a pagar, vamos a hacer honor a esas deudas que otros contrajeron..."
Una vez realizados los pagos, entonces el matrimonio presidencial obtendría pingües (de pingüino) ganancias.
Corolario: es una interesada.